VIAJE AL PASADO - CAPÍTULO 2

"Viaje al pasado" es un misterioso relato sí, pero, no vayáis a creer que es ficción ¡Ni mucho menos! Se trata de un suceso real ocurrido a dos niños muy conocidos, hemos alterado algunos datos sin importancia, como por ejemplo sus nombres para evitar su identificación.

Dada su considerable extensión y para no resultar pesados, lo hemos dividido en capítulos.


Título: Viaje al pasado
Autora: Malupa Fontana Óter


-Claro que lo conseguimos, comenzaremos por buscar un brujo, para que nos ayude a encontrar el camino de regreso a nuestro tiempo.
-Si contáramos esta increíble historia, nadie nos creería ni aquí, ni en nuestra mundo, -añadió Rosa, extasiada, como pensando en voz alta.
-¿En qué época crees tú qué nos encontramos?
-Aseguraría que estamos en la Edad Media, por ser una era histórica pobre, mediocre, triste y sombría, y todo lo que nos rodea en vez de realidad más parece la secuencia de una película describiendo esos hechos. -comentó Rosa muy seriecita.
-¡Estoy de acuerdo! -añadió Jorge- y sí es como pensamos, será muy fácil encontrar un hechicero. ¡Vamos a intentarlo ya! Y cogiendo de la mano a su amiga, (conscientes, por fin, de lo que debían hacer) se pusieron "manos a la obra".


Todas sus dudas habían quedado definitivamente disipadas, todas sus esperanzas de que fuera un mal sueño o una pesadilla desvanecidas, estaban plenamente convencidos de que el escenario que tenían ante ellos pertenecía a una época lejana, trataron de averiguar el año pero fue de todo punto imposible, no encontraron ningún calendario, ni documento escrito, ni ninguna otra información al respecto.
-¡Qué suerte! Envidio que te permitan vivir sin estudiar. -Susurró Jorge a la vista de las circunstancias.
-¿Estás seguro de lo que dices? -Respondió Rosa, convencida de que en el fondo no era del todo sincero.
-¿No estás viendo a todos los niños jugando en la calle? -Concluyó el niño.


Muy pronto hicieron buena amistad con Rogelio un muchacho aproximadamente de su edad vagabundo, harapiento y hasta un poco sucio, pero inteligente, amable, leal y bastante atractivo a los ojos de la exigente Rosa, éste les informo que se encontraban en el siglo XIV, justo donde ellos pensaban que habían aterrizado, (por llamarlo de alguna manera), en plena Edad Media, período propicio para la brujería; la superstición regía los espíritus humanos, hasta el punto de que muchas devotos de falsas creencias (según el criterio de las autoridades de la época) y espectaculares rituales, que en más de una ocasión pudieron contemplar, (guiados por su nuevo amigo) acabaron siendo víctimas de la hoguera.
-¡Os burláis de mí!, ¿para qué queréis conocer el año?, jamás me he preocupado de algo tan inútil. -Dijo Rogelio, manifestando en todas sus facciones el asombro que sentía.
-Es que nosotros vivíamos en el 2012. -Respondió Jorge.
-Yo no sé contar hasta esa cifra, ni la comprendo, ni siquiera entiendo para que puede serviros.


Después de toda una clase magistral de matemáticas e historia, lo más escueta posible (en honor a la verdad, hay que decir que en el colegio eran niños muy aplicados), trataron de llamar la atención del muchacho sobre el tejido de sus ropas y complementos: anillos, pulseras piercing, de los que Rosa lucía un buen surtido, algo innecesario pues Rogelio ya había reparado en todo sin perder detalle, quedando perplejo por su rareza, al igual que todo aquel que se cruzaba con ellos, pero lo que definitivamente convenció al incrédulo muchacho de la verdad de sus recientes amigos, fue el refinado objeto que sacó Jorge de su indumentaria, ¡cómo siempre lo llevaba encima!, también había viajado con él al pasado, se trataba, ni más ni menos, del último invento en juegos de bolsillo, a Rogelio le entusiasmó tanto que estuvo jugando, bajo las instrucciones de Jorge hasta que se quedó sin batería, esto a su vez les creó otro problema: ¿Cómo explicar la elaboración, uso y funcionamiento de la electricidad? sí además de su complejidad, todavía no habían llegado a estudiar ese tema en profundidad.
-¡Esconde bien eso! -Advirtió Rogelio cuando ya no tenía ninguna utilidad- si lo descubren los inquisidores, pensarán que es un invento del demonio y con suerte terminarás en las mazmorras, pero lo más probable es que acabes achicharrado en la hoguera, además de arrastrar contigo a Rosa.


Estas terribles palabras volvieron a la realidad a los tres niños, que de forma intensiva durante algunos días no dejaron de buscar magos que les devolviera a su época; los había por todas partes y se encontraban en cualquier sitio, pero no eran más que impostores tratando de saquearles, y ponerles en ridículo desternillándose de risa cuando los muchachos, con toda ingenuidad, contaban su singular aventura, a la que naturalmente no daban crédito.
-¿Pensáis, acaso, que somos tontos y nos creemos esas patrañas?
-No, señores, ni muchísimo menos, -respondían los niños con un respeto y temor inusual en ellos.
-Estos mocosos nos quieren tomar el pelo, -insistían los lugareños.


Todos manoseaban sus ropas con curiosidad y les acosaban a preguntas:
-¿De dónde habéis sacado estos paños?
-¿De qué país sois?
-¿Habéis llegado del otro lado del océano?
-¿Sois hijos de algún noble extravagante y arruinado?


Hubo incluso algún mal intencionado que amenazó con denunciarlos por brujos. ¡Brujos ellos!, pobres víctimas de algún hechizo. Después de este fallido preámbulo, se propusieron ser más cautos y selectivos en la búsqueda.


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