VIAJE AL PASADO - CAPÍTULO 4

"Viaje al pasado" es un misterioso relato sí, pero, no vayáis a creer que es ficción ¡Ni mucho menos! Se trata de un suceso real ocurrido a dos niños muy conocidos, hemos alterado algunos datos sin importancia, como por ejemplo sus nombres para evitar su identificación.

Dada su considerable extensión y para no resultar pesados, lo hemos dividido en capítulos.


Título: Viaje al pasado
Autora: Malupa Fontana Óter


Con la misteriosa respuesta del brujo la perplejidad de los chicos iba pareja a su decepción. La incómoda manera de vivir que a pesar de las vicisitudes habían aceptado e incluso disfrutado algunas veces, ahora convertida en rutina se les presentaba insoportable. Tanto se habían implicado con la miseria que les rodeaba que adoptaron una esmirriada y feúcha cachorrita cuando iba a ser víctima de una lapidación, con el consiguiente peligro para sus propias vidas al enfrentarse a la tropa de malhechores. La perrita se recuperó gracias a sus desvelos que les llevó incluso hasta ordeñar una cabra para alimentarla.
-¡Chicos! ¿Sabéis lo que os digo? -comentó Rosa a Rogelio, su amigo del Medievo y a Jorge su amigo de siempre- Que si estuviera en mi casa me quedaría con esta perrita para siempre.

-A mí tampoco me importaría tenerla como animal de compañía, jamás volveré a pensar en una mascota especial, sí en cambio en un animal necesitado. -añadió Jorge.
-Queridos amigos vuestras intenciones os honran -intervino Rogelio.


La conmovedora conversación de los chicos fue interrumpida de improviso y de forma espectacular: en medio de un relámpago apareció el Genio de la Fragancia con su peculiar, intenso y seductor perfume.
-"Ahora ya estáis en condiciones de reanudar vustras vidas, ¡dulces sueños!" y diciendo esto, tan misteriosamente como había aparecido se desvaneció.


Rosa y Jorge, de nuevo, se vieron envueltos en la densa niebla que les devolvió a su mundo sin percibir ninguna ruptura con la realidad, el más absoluto olvido se había apoderado de sus mentes, se encontraban en el mismo punto donde comenzara su indescriptible aventura, dentro de la tienda de mascotas.
¡Salgamos de aquí!, hay un olor que no me deja respirar –Señaló Jorge.
Sí, vamos fuera. -Asintió Rosa.


Ya en la calle, atrajo la atención de los pequeños unos enormes ojos que sin palabras parecían pedir socorro, se trataba de la misma perrita famélica y hambrienta que tanto había cambiado su ego materialista en el intervalo de tiempo vivido dentro del Medievo y cuyo compromiso con la misma tampoco podían recordar. Dudaron unos segundos pero al final se acercaron conmovidos, la cogieron y con ella en brazos se fueron directamente al veterinario, después a casa de Jorge a celebrar su cumpleaños y presentarla, como un nuevo miembro de la familia, a sus padres y amigos que no podían dar crédito a lo que estaban viendo y oyendo, pero finalmente todo el mundo terminó por aceptar y jugar con la pizpireta Mika, nombre, con el que pasó a conocerse desde entonces.

-¡Jorge! ¿Me dejas tu maquinita de juegos? -con esta pretensión se le acerco uno de sus amigos.


Jorge se metió la mano al bolsillo y tropezó con un raro objeto que no sabía cómo había llegado hasta allí, nada más tocarlo, recuperó con todo lujo de detalles el increíble episodio que acababa de protagonizar, corriendo se fue en busca de Rosa, que se estaba poniendo ciega de tarta, y le pregunto:
-¿Sabes qué es esto?
-¡No! No tengo ni la menor idea.
-¡Toma, cógelo!
-¡Qué asco!
-Te he dicho que lo cojas.


Jorge quería a toda costa que ella también recobrara la memoria, tanto insistió que finalmente la muchacha accedió, sin poder evitar un gesto de repugnancia, tan solo con rozar el objeto, despertó de su letargo amnésico, y ante ella afloraron con toda minuciosidad los acontecimientos en los que involuntariamente y sin saber cómo se había visto involucrada dentro de una remota época, tuvo que hacer una rápida y profunda reflexión entes de creérselo del todo.
-¡Es la taba que te regaló Rogelio! ahora lo recuerdo todo. Visto desde aquí es una experiencia apasionante, me alegro tanto de haber estado allí -dijo alborozada Rosa-. La única pena que tengo, es el no haberme podido despedir de él.
-Yo también lo siento mucho.


Con el hueso entre los dedos, absortos por los recuerdos miraban la inscripción juntos, cuando repentinamente se borró la palabra "amigo" para aparecer inmediatamente después con letras muy pequeñas por falta de espacio, pero con toda nitidez, una nueva lectura, tan real, como si de un email se tratara: "¡Queridos amigos! espero que pronto os deis otra vueltecita por aquí".

Enlace a todos los capítulos de "Viaje al pasado": capítulo 1 capítulo 2 capítulo 3 capítulo 4


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