CHISTES INFANTILES PÁGINA 7


Estás en la web siete de chistes infantiles, relacionados todos con la medicina, veréis como da para mucho, al igual que en páginas anteriores es una selección de los chistes más sencillos, divertidos, respetuosos e ingeniosos que hemos encontrado referentes al tema. Tienes cientos de ellos repartidos en páginas para facilitar y agilizar el acceso, si te gustan los primeros, los últimos te encantarán son, si cabe, más selectos.

-¡Doctor!:
¿Cree usted que mi marido va a perder el ojo?
-No lo sé señora, yo se lo he metido en el bolsillo.
-¡Doctor!: mi hijo no me parece del todo normal.
-Para salir de dudas, haga usted misma la prueba, envíele a un recado.
-Anda Carlitos, ve a casa, a ver si estoy dentro.
Al cabo de un rato vuelve el niño diciendo:
-Mamá como quieres que lo averigüe si no me has dado la llave.
El oculista:
-Ha perdido la vista por beber tanto alcohol.
El paciente:
-No lo crea doctor, cuando bebo lo veo todo doble.
-¡Doctor! si me toco en la espalda me duele, si me todo en la cara me duele, si me toco en la pierna me duele…
-Eso es porque tiene el dedo roto.
-Dr. tengo un terrible dolor en el pecho.
-Eso es por el tabaco.
-No, si el tabaco lo llevo siempre en el bolsillo.
En el siquiatra.
-¿Desde cuándo piensa usted que es un perro?
-Desde cachorro.
Después de un parto el médico habla con el padre del recién nacido:
-¡Mire!, hubo una pequeña complicación y tuvimos que poner oxígeno a su hijo.
-¡Vaya hombre qué fatalidad!, yo que quería llamarle Paco.
El doctor al paciente que acaba de operar: 
-Tengo dos noticias que darle una buena y otra mala. 
- Dígame la mala y luego me consolaré oyendo la buena. 
- Mire, la operación se complicó y tuvimos que cortarle las dos piernas. 
El hombre rompe a llorar: -Y ¿cuál es la buena noticia?"- pregunta sollozando. 
-Que su compañero de habitación quiere comprarle los zapatos que traía puestos.
-¡Doctor!: ¿Me puedo bañar con diarrea?
-¡Si tiene para llenar la bañera…!
-¡Doctor! Tengo una alopecia galopante, se me cae el pelo a puñados, ¿podía darme algo para recuperarlo?
-Tenga vaya echándolo en esta caja de zapatos.
-¡Doctor!, ¡doctor!, me siento muy mal
-Pues ¡hombre de Dios! siéntese usted bien.
-¡Doctor!: ¿qué puedo hacer para no ponerme enfermo?
-Muy fácil, hágase usted autónomo.
-¡Doctor!, vengo a que me mire el estómago, tengo unas ventosidades impresionantes, pero son absolutamente inodoras.
-Tendrá que hacerme una demostración.
Tras la cual el médico dice: “Efectivamente es un problema gravísimo hay que operar inmediatamente”.
- ¿De la barriga? 
- No, de la nariz.
-¡Doctor!, me tiemblan mucho las manos.
- ¿No será que bebes demasiado alcohol?
- ¡Qué va!, si lo derramo casi todo antes de poderlo beber.
-¡Doctor!, ¡Doctor! Tengo un hueso afuera. 
-¡Pues dígale que pase!
-¡Doctor! Tengo un problema de memoria grave.
-Siéntese y cuénteme su problema.
-¿Qué problema?
Una Sra. tras una cirugía estética, donde le han arreglado la cara: nariz, labios pómulos, etc. se mira satisfecha en el espejo. El médico le pregunta:
-¿Desea algo más?
-Sí, me gustaría agrandarme los ojos.
El cirujano entonces se apresura a decir a la enfermera:
-María traiga la cuenta de la señora.
Un matrimonio va al médico y tras examinar a la mujer, el médico le dice al marido:
-La verdad es que el aspecto de su esposa no me gusta nada.
-Ni a mí, pero su padre es rico.
-¡Doctor! vengo a que me ayude con mi problema de doble personalidad.
-Pase a la consulta y conversemos los cuatro.
-¡Doctor!, estoy muy asustado, es la primera operación de mi vida.
-Tranquilícese, que también este es, mi primer empleo como cirujano.
Un hombre muy peludo que preocupado va al médico: 
-¿Doctor, me puede decir que padezco? 
-“Padece” un osito.
-¡Doctor!, un ciego quiere verlo.
Dígale que yo no hago milagros.
¿En qué se parece el número 111 al médico? En que empieza con uno, sigue con uno y acaba con uno.
-¡Doctor!, ¡doctor!, me he roto el brazo en varios sitios.
-Pues yo que usted no volvería a frecuentarlos.
-¡Doctor!, no sé lo que tengo. -Pues, tómese estas pastillas que no sé muy bien para qué valen.
Pasaba un doctor por la verja de un cementerio, se levanta un muerto y le grita desde dentro:
¡"Doctor!, ¿no tendrá algo para las lombrices"?
-¡Doctor!, estoy desesperado, todo el mundo se ríe de mi.
-Pues hágase payaso.


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