P I N O C H O

Pulsando en estas ventanitas puedes acceder a las actividades lúdicas de la web: crucigramas, sopa de letras, completar frase, cuestionarios y muchas más. Como te decimos todas son muy entretenidas y divertidas, tienes una escala de niveles para que elijas las que más se acople a tus gustos. Todas las palabras están contenidas en el texto del cuento.


 

Título: Aventuras de Pinocho
Autor: Carlo Collodi

Tiempo ha, existió un carpintero, llamado Gepeto que afanado en sus quehaceres con la madera descuidó otros, si cabe más importantes, como formar una familia y tener hijos, algo que con el paso del tiempo comenzó a echar en falta.

Un buen día tropezó con un trozo de manera que sin saber cómo le pareció especial, distinto de todos los que hasta entonces había tallado, incluso quiso entrever que quería hablarle decirle algo, lo cogió entre sus manos y ayudado por sus rudimentarias herramientas, el ebanista comenzó a darle la forma de un muñeco, una desenvuelta marioneta, Gepeto, con asombro y muy complacido vio cómo iba cobrando vida a medida que avanzaba en la figura, al colocarle los ojos, comenzaron a moverse con picardía; la boca sonreía o no dejaba de hacer muecas; la nariz le aportó una especial característica: cada vez mentí le crecía, considerablemente, a veces aumentaba tanto de tamaño que afeaba sus facciones; cuando se vio dotado de piernas trató por todos los medios de escaparse, llegando a conseguirlo con el tiempo, sus travesuras crearon grandes conflictos a su creador.

Cuando Gepeto contempló su marioneta animada pensó que debería enviarla al colegio para completar su obra, pero carecía de dinero para comprarle los libros, sin escatimar esfuerzos vendió su mejor prenda de abrigo y Pinocho pudo ir a la escuela.

Un día que Pinocho se dirige al colegio, al pasar por la plaza del pueblo vio como unos titiriteros habían levantado una carpa con un teatro de marionetas, sin pararse a reflexionar vendió todos sus libros para comprar la entrada, emocionado con el espectáculo comenzó a bailar ante la mirada atónita del público al ver lo bien que se movía sin hilos, ni nadie que lo manejara como le ocurría a los demás muñecos de los titiriteros.

El dueño de los títeres ofreció un puesto de trabajo y Pinocho aceptó trabajar hasta conseguir dinero para recuperar los libros y comprar un abrigo para su buen padre.

Cuando por fin consiguió el peculio, tuvo la mala suerte de que en su camino se cruzaran un astuto zorro y un ladino gato. 
-¿Dónde vas Pinocho? –preguntaron los taimados animalejos.
-Voy a recuperar mis libros y después a comprar un abrigo a mi padre.
-¿No te gustaría tener más dinero? 
–¡Claro! -respondió Pinocho- pero no sé cómo conseguirlo, los títeres ya se han marchado.
-Nosotros conocemos un monte mágico donde si siembras dinero crece.

Pinocho ingenuo y confiado se va con ellos, pero en el camino le roban todo el caudal y le dejan atado a un árbol, Pinocho desesperado pide auxilio a gritos, pero nadie le oye a punto ya de perecer se le aparece un hada en forma de una hermosa niña vestida de azul, para reanimar a Pinocho le da una pócima amarga que éste se niega tomar, ante la amenaza de que si no la toma morirá se la bebe.

La marioneta reanimada comienza a lamentarse de la perdida de sus monedas.
-¿Qué ha pasado con tu dinero Pinocho? -pregunta el hada.
-Lo he perdido.

Pinocho no cuenta la verdad y comienza a crecerle la nariz.
-Me estas mintiendo le dice la niña vestida de turquesa.
-Te estoy diciendo la verdad. -Insiste Pinocho.

De nuevo vuelve a alargarse su nariz. Pinocho, avergonzado, trata de ocultarla con la mano.
-Por esta vez tu nariz recuperará su forma original –dice el hada- pero si vuelves a mentir, será mucho peor, en el mejor de los casos, te crecerán unas enormes orejas de burro.
-¡Esta bien! Nunca más volveré a hacerlo. 

Pero las peripecias de Pinocho aún no habían terminado. Volvió a su rutina e hizo nuevos amigos, niños muy alegres que no dejaban de reír, especialmente uno llamado Luciano; una mañana cuando se dirigía al colegio se lo encontró.
-¿Dónde vas Pinocho?
-Voy al colegio como de costumbre.
-Yo me voy al país de la diversión, donde todos los días son fiestas y no hay que estudiar, solo jugar, divertirse y pasarlo bien.
-¡Oh, qué estupendo!
-¿Por qué no me acompañas?

Se fueron juntos y durante algunos meses, felices y despreocupados, se dedicaron únicamente a divertirse. Cuando el muñeco volvió a su casa se encontró con el hada amiga y le pregunto: 
-¿Dónde has estado tanto tiempo Pinocho?
-Estudiando en el colegio. –Manifestó, sin dudarlo el chico.

Al mentir con tanto descaro comenzaron primero a crecerle unas enorme orejas de burro y después continúo transformándose hasta convertirse en un asno completo, cuando intentaba decir algo solo le salía un rebuzno, salió corriendo para que ningún conocido le viese de esa guisa. 

Se apoderó de él un jefe de circo, que durante algún tiempo lo estuvo entrenando para participar en los espectáculos circenses, cuando dejó de tener interés lo abandonó a su suerte, un campesino que vio al burrito cerca de sus prados lo cogió con la perversa intención de hacer con su piel útiles de labranza; lo arrastró hasta el rio para ahogarle, y cuando lo saco del agua observo con espanto que se había convertido en un trozo de madera.

Pinocho había recuperado todas sus formas, muy arrepentido por su proceder, corrió a su casa en busca de su padre, pero no estaba, alguien le dijo que andaba por la playa corrió hacia la orilla del mar, pero tuvo la mala suerte de que lo engullera un tiburón, en el estómago del cetáceo, curiosamente y por fin encontró a su creador Gepeto, ambos consiguen escapar con vida del insólito lugar, Pinocho nadando consiguió arrastró a su exhausto padre hasta la orilla, salvándole la vida, allí le mostro su cariño y sincero arrepentimiento, logrando convertirse en un niño normal y completo con la desinteresada y mágica intervención del hada.

FIN


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